Hay momentos o situaciones en que las cosas no fluyen o no se dan de acuerdo a lo esperado. Cuando esto ocurre tienden a surgir las reacciones automáticas como malgenio, frustración, tristeza, desesperación, ansiedad, etc. Cuándo notas que te estás dejando llevar por este tipo de emociones, tienes la señal de que puedes poner en acción algunas claves de inteligencia emocional para apoyarte a tí mismo.
En vez de ser reactivo ante estas situaciones, puedes recordar, como vemos en Avance, que así lo que está pasando no sea tu elección, tu mayor poder y libertad está en elegir tu actitud en cualquier conjunto de circunstancias: "La mayor libertad del ser humano es elegir su actitud dondequiera que esté" V. Frankl. La maestría personal está, en qué por más duras que sean las situaciones, tu puedas mantener tu fuerza y tu calma en la medida de tus posibilidades. Con este fin, puedes aplicar lo siguiente:
1. Asumir la situación sin magnificarla:
A veces los pensamientos torturantes como: "Porqué a mi". "Esto no debería estar pasando". "Esto significa que soy un fracaso", "Es terrrible" son los que más hacen perder la calma y desesperarse.
En vez de preguntarte "¿por qué me pasan estas cosas a mí?", puedes preguntarte: "¿Cómo puedo afrontar esto?" Esa es una pregunta poderosa. Puedes decirte a tí mismo: "Algo bueno puede salir de todo esto"
2. Trabajar para lo mejor y prepararte por si no se da: Tener en mente el mejor resultado posible al que puedes aspirar en la situación, y trabajar para que se de, y también tener presente qué es lo peor que puede pasar y prepararse. Esto es tener los pies puestos sobre la tierra, con una visión optimista.
3. Aplicar el "Sólo por hoy" ,
Cada día tiene su propio afán. Vivir el presente implica hacer lo mejor que puedes hacer cada día. Y saber que "esto también pasará", porque aunque haya momentos en que no lo puedas creer, todo termina por pasar.
4. Tomar acción con persistencia,
Enfocarte en lo que sí puedes hacer en vez de todo lo que no puedes hacer. Dar cada paso, así no estés de ánimo, pero HACERLO.
4. Pedir ayuda: Recordar que eres "interdependiente" de los demás te permite abrirte a recibir apoyo de quienes pueden darte una mano.
Desde la perspectiva de las enseñanzas espirituales de diferentes tradiciones, estos momentos pueden ser oportunidades de aprendizaje, de desarrollar valores como la calma y la paciencia en medio de las dificultades. También son oportunidades de poner a prueba lo que has aprendido en tu trabajo contigo mismo.
María Clara Arbeláez
Psicóloga, Universidad de Los Andes
Facilitadora y coach de Avance